lunes, 15 de septiembre de 2014

EL ESPÍRITU DEMOCRÁTICO

 Creo que, de alguna manera, una gran parte de la sociedad no ha entendido correctamente el verdadero sentido del término "democracia". Me parece imprescindible saber bien de qué estamos hablando antes de ponernos a defenderla o a atacarla (o, más bien, a defender sus virtudes y a atacar sus defectos).

Tras unas elecciones celebradas hace poco escuché en la radio cómo un ya exalcalde (pues no había sido reelegido en dichos comicios) manifestaba ante los micrófonos: "los votantes se han equivocado". Ole, ole y ole el espíritu democrático de este político. Creo que es evidente que expresiones como estas no se corresponden con lo que sería un buen comportamiento democrático, pero debo reconocer que no son del todo extraordinarias. Muchos ciudadanos bienintencionados pensarían que los otros electores se "equivocan" cuando votan a un partido ultraderechista, o a uno racista, o a uno xenófobo, o a uno machista, o a uno abortista, etc. y, sin llegar a ponernos radicales, muchos piensan que cuando alguien vota al PP o al PSOE o a Podemos o a IU o a cualquier otro partido se está equivocando o, aún peor, están siendo engañados porque no saben lo que estos o aquellos hacen en realidad.

No siempre es fácil presentar analogías con la política, pero creo que no es dificil para nadie imaginar a cada partido político como un postre que se nos ofrece en la carta de un restaurante. Podemos elegir entre una tarta de chocolate, una tarta de queso, un flan, un tiramisú, fruta y otros muchos postres. Tú puedes elegir la que quieras y lo mismo pueden hacer los demás. La gran diferencia es que en democracia dejamos el poder de elección en manos de la mayoría, de manera que aunque nosotros hayamos elegido la tarta de chocolate, si los demás prefieren la de queso, pues la que te ponen es la de queso, y si no te gusta te tienes que aguantar porque no vale decir en democracia "no me la como" porque lo que elegimos todos nos toca a todos y los políticos que han sido votados por la mayoría son los que nos gobiernan a todos (los hayamos votado o no) y lo democrático es "comérselos" porque así es el juego. Eso sí, tienes derecho a intentar convencer a la gente de que la próxima vez pidan tarta de chocolate, porque es mucho más rica, o fruta, porque es mucho más sana, o tiramisú, porque es nuevo en el menú, o cualquier otro postre, y también a manifestarte cuantas veces quieras porque la tarta de queso que nos han puesto está mala o no se corresponde con la foto del menú.


Ahora bien, no sabría decir hasta qué punto es democrático manifestarte contra algo que la mayoría ha elegido. Si el partido en el poder hace lo que ha prometido que iba a hacer (algún caso dicen que se ha dado en algún país alguna vez, aquí, no), aunque haya a mucha gente a la que no le guste lo que hacen, lo democrático sería convencer a la mayoría de que elijan a otros que hagan otra cosa, pero no protestar por lo que hacen quienes nos gobiernan. Es más, si en una comunidad de tres millones de habitantes hubiera una manifestación de 1 millón contra el gobierno de esa autonomía, lo cual sería un éxito para los manifestantes, seguirían estando en minoría frente a los que no se han manifestado y por eso hay que decidir quién nos gobierna en las urnas y respetar eso nos guste o no, lo que la mayoría elige. Y si eligen mierda, nuestro espíritu democrático está en comer mierda hasta que la mayoría esté convencida que hay otras opciones mejores.