miércoles, 14 de enero de 2015

Je suis Charlie et Je suis moi

Todos conocemos la máxima atribuida a Emiliano Zapata "prefiero morir de pie que vivir de rodillas" que el malogrado director de Charlie Hebdo, Stéphane Charbonnier, recordó en una entrevista del 2012 en defensa de la libertad de expresión tras la publicación de las viñetas satíricas que representaban a Mahoma en Charlie Hebdo y que lamentablemente se ha vuelto a reproducir en los últimos días por los motivos que todos conocemos. A nadie se le escapa, sin embargo, que el que hoy vive de rodillas puede levantarse mañana (y caminar e, incluso, correr) y que quien muere, de pie o arrodillado o tumbado o como sea, cae ya para siempre perdiendo el hoy y el mañana (por mucho que Blas de Otero nos haya dejado poéticamente un muerto en pie en la memoria). Y es que en cualquier situación siempre es mejor luchar por la vida o aferrarse a ella que entregarse antes de tiempo a una muerte, que, llegado el momento será ya inevitable, aunque no siempre irretrasable.

Fue otro francés, Voltaire, el que dijo: " No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo". Estos aforismos, y otros que vagan por mi mente, me han llevado a preguntarme en algunas ocasiones si cualquier opinión es respetable y si debemos permitir que cualquiera exprese su opinión por salvaje, descabellada, irracional u ofensiva que ésta sea; mi conclusión es clara: yo no creo que todas las opiniones sean respetables. ¿Quiere esto decir que se deben censurar determinados testimonios, fotografías, dibujos, comentarios,...? Pues, en esto, como en tantas otras cosas, ya no estoy tan seguro. Quizá hasta pueda ser conveniente que quien tiene opiniones abyectas las exprese con libertad para que yo (nosotros) pueda (podamos) despreciarlo privada o públicamente, así que en principio creo que es bueno que todos puedan ofrecer su punto de vista sobre cualquier asunto, que yo soy quién de defenderme de sus necedades, cuando las haya (y es bien sabido que en este siglo no nos van a faltar estulticias que nos ofendan). Ahora bien, si yo fuera responsable de un medio de comunicación, de una institución, de un gobierno, etc. ¿permitiría que mi medio ofreciera esos testimonios despreciables aunque fueran responsabilidad exclusiva de aquellas personas que los vierten? Pues, supongo que no. Porque yo soy capaz, como he dicho, de protegerme contra la estupidez, pero como responsable de la difusión social de ideas que no sé a quién van a llegar, preferiría curarme en salud. Así que si alguien quiere, por poner un ejemplo banal, hacer un chiste o un comentario machista, racista, homófobo, o cualquier comentario que pueda ofender gravemente a alguien, por mí que lo haga, siempre y cuando no sea usando un medio que se encuentre bajo mi responsabilidad. Sus chistes o comentarios a mí me servirán para conocer a aquellos con quienes no quiero estar. Ahora bien, los criticaré si creo que debo criticarlos, los censuraré si tengo que hacerlo, los despreciaré si me indignan, y, quizá, llegue incluso a procurar convencer a quienes los hayan emitido de que se equivocan al pensar de esa manera, pero nunca, nunca, mataré porque no comparten mi manera de ver las cosas.


Freud dijo que "El primer humano que insultó a su enemigo, en vez de tirarle una piedra, fue el fundador de la civilización". Desprecio profundamente a los que matan, pero quiero que sepáis que, si venís sin piedras, podéis acercaros a mí para insultarme si no estáis de acuerdo conmigo. Je suis Charlie.

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