Todos conocemos la máxima atribuida a Emiliano Zapata "prefiero
morir de pie que vivir de rodillas" que el malogrado director de
Charlie Hebdo, Stéphane Charbonnier, recordó en una entrevista del
2012 en defensa de la libertad de expresión tras la publicación de
las viñetas satíricas que representaban a Mahoma en Charlie
Hebdo
y que lamentablemente se ha vuelto a reproducir en los últimos días
por los motivos que todos conocemos. A nadie se le escapa, sin embargo, que el que
hoy vive de rodillas puede levantarse mañana (y caminar e, incluso,
correr) y que quien muere, de pie o arrodillado o tumbado o como sea,
cae ya para siempre perdiendo el hoy y el mañana (por mucho que Blas
de Otero nos haya dejado poéticamente un muerto en pie en la
memoria). Y es que en cualquier situación siempre es mejor luchar
por la vida o aferrarse a ella que entregarse antes de tiempo a una
muerte, que, llegado el momento será ya inevitable, aunque no
siempre irretrasable.
Fue
otro francés, Voltaire, el que dijo: " No estoy de acuerdo con
lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo".
Estos aforismos, y otros que vagan por mi mente, me han llevado a
preguntarme en algunas ocasiones si cualquier opinión es respetable
y si debemos permitir que cualquiera exprese su opinión por salvaje,
descabellada, irracional u ofensiva que ésta sea; mi conclusión es
clara: yo no creo que todas las opiniones sean respetables. ¿Quiere
esto decir que se deben censurar determinados testimonios,
fotografías, dibujos, comentarios,...? Pues, en esto,
como en tantas otras cosas, ya no estoy tan seguro. Quizá hasta
pueda ser conveniente que quien tiene opiniones abyectas las exprese
con libertad para que yo (nosotros) pueda (podamos) despreciarlo
privada o públicamente, así que en principio creo que es bueno que
todos puedan ofrecer su punto de vista sobre cualquier asunto, que yo
soy quién de defenderme de sus necedades, cuando las haya (y es bien
sabido que en este siglo no nos van a faltar estulticias que nos
ofendan). Ahora bien, si yo fuera responsable de un medio de
comunicación, de una institución, de un gobierno, etc. ¿permitiría
que mi medio ofreciera esos testimonios despreciables aunque fueran
responsabilidad exclusiva de aquellas personas que los vierten? Pues,
supongo que no. Porque yo soy capaz, como he dicho, de protegerme
contra la estupidez, pero como responsable de la difusión social de
ideas que no sé a quién van a llegar, preferiría curarme en salud.
Así que si alguien quiere, por poner un ejemplo banal, hacer un
chiste o un comentario machista, racista, homófobo, o cualquier
comentario que pueda ofender gravemente a alguien, por mí que lo
haga, siempre y cuando no sea usando un medio que se encuentre bajo
mi responsabilidad. Sus chistes o comentarios a mí me servirán para
conocer a aquellos con quienes no quiero estar. Ahora bien, los
criticaré si creo que debo criticarlos, los censuraré si tengo que
hacerlo, los despreciaré si me indignan, y, quizá, llegue incluso a
procurar convencer a quienes los hayan emitido de que se equivocan al
pensar de esa manera, pero nunca, nunca, mataré porque no comparten
mi manera de ver las cosas.
Freud dijo que "El primer humano que insultó a su enemigo, en
vez de tirarle una piedra, fue el fundador de la civilización".
Desprecio profundamente a los que matan, pero quiero que sepáis que,
si venís sin piedras, podéis acercaros a mí para insultarme si no
estáis de acuerdo conmigo. Je suis Charlie.
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